Casos clínicos

Psiquiatría infantil: Trastorno de ansiedad en la Infancia

M es una niña de 12 años que consulta al hospital por presentar sincopes recurrentes desde los 4 años de edad. Es evaluada por el servicio de neurología y cardiología donde se le realiza EEG, TAC, y ECG con resultados normales. Se le realiza a su vez un Tilt test con resultado positivo, y tras evaluar la presencia de síntomas obsesivo-ansiosos, se decide derivarla al servicio de Salud Mental.

En la entrevista conjunta con la niña y la madre, esta última refiere que desde su temprana infancia a M le baja la presión cuando se pone nerviosa y en ocasiones, aunque no siempre, pierde el conocimiento. En algunos períodos llegó a sucederle hasta 1 vez por semana. Sin embargo ésta situación no parece haber interferido demasiado con su vida cotidiana. Fue siempre buena alumna, sin repitencia, y con buena adaptación con pares. La madre refiere que es muy perfeccionista y que cuando se le asigna tarea en el colegio no puede estar tranquila hasta no terminarala completamente, y que no hay forma de lograr que baje su autoexigencia. Refiere que suele ponerse muy nerviosa cuando tiene que dar un examen. Cuando se va a dormir, realiza un ritual que consiste en agarrar su muñeco de peluche preferido, dar una vuelta por toda la casa, y saludar con un beso a cada una de las personas que están con ella. La niña acota que es la única forma en que puede conciliar el sueño. Tambien cuenta que recientemente no quiere quedarse sola, porque tiene miedo de que a algún miembro de la familia le pase algo malo por la calle, en general a la madre.

La familia de M está constituída por su madre y dos hermanos más chicos. Los cuatro viven en una casa en la provincia de buenos aires. El padre de M deja a la madre cuando ella era muy chica y se va a vivir a la provincia de San Luis, sin mantener prácticamente contacto con su hija. A principios de éste año M intenta encontrarse con su padre, encuentro que había sido programado por sus tías, pero el encuentro no se produce. La madre refiere que la actual esposa del padre de M boicotea el encuentro y que la sintomatología ansiosa de su hija enpeoró tras éste episodio.

Recientemene M ha comenzado tratamiento psicológico. No ha realizado tratamientos previos. Se decide recitar a la paciente en un mes para evaluar la continuidad de los síntomas. Mientras tanto se aconseja continuar con el tratamiento psicológico instaurado, con el cual la niña dice estar muy conforme, dejando para más adelante la posibilidad de una intervención farmacológica.

Un mes más tarde la niña dice sentirse mejor, no volvió a perder el conocimiento, aunque continúan los síntomas obsesivo-ansiosos. Dice que siente como una voz en su cabeza que le dice cosas malas: que no vaya al colegio, que no haga caso a lo que le dice el médico o su mamá, etc. No impresionan ser alucinaciones, sino más bien ideas obsesivas intrusivas. Dada la mejoría aunque sea parcial en la sintomatología se decide volver a citar en dos semanas y continuar con la evaluación. Se solicita informe escolar y el teléfono de la psicóloga.