El 25 de Noviembre de 2010 fue sancionada y posteriormente promulgada una nueva Ley de Salud Mental. Si bien la ley fue recibida con beneplácito por la mayor parte de los profesionales fue a su vez blanco de críticas diversas. La nueva Ley Nacional de Salud Mental presenta varios antecedentes nacionales e internacionales a tener en cuenta.
Dentro de los nacionales cabe mencionar entre otros el plan Goldenberg de 1967, ideado por el Dr. Mauricio Goldenberg para la ciudad de Buenos Aires. El Dr. Goldenberg es nombrado por concurso en 1959 como jefe del servicio de psicopatología del policlínico de Lanus, el primer servicio de psicopatología insertado en un hospital general. Dicho servicio adoptó una concepción superadora con respecto a la de la psiquiatría clásica, en relación al abordaje del padecimiento mental. Dicho abordaje clásicamente relegado a los grandes manicomios se insertaba por primera vez en el seno de equipos multidisciplinarios que no solo tomaban en cuenta la dimensión médica del problema, sino también la dimensión psicológica y social. El tratamiento farmacológico de los pacientes se complementaba, siguiendo las tendencias a nivel mundial, con el abordaje psicoanalítico, las comunidades terapéuticas, la atención en centros de salud favoreciendo la inserción comunitaria, en definitiva, el abordaje se volvió interdisciplinario.
A nivel internacional la declaración de Alma Atta de 1978, define la importancia de la atención primaria para garantizar el acceso a la salud de toda la población, modificando la definición de salud, no como la ausencia de enfermedades, sino como un completo bienestar físico, social, y mental (art 1). Queda establecido entonces la importancia de la salud mental en la salud general, y viceversa. En dicha declaración se establece a su vez a la salud como un derecho humano fundamental y se explicita la importancia de la salud de un país para el resto de países del mundo, recomendándose a su vez disminuír el gasto en armamentos y conflictos bélicos, para destinarlos a mejorar las condiciones de salud de la población mundial..
La Declaración de Caracas de 1990 (OMS/OPS), relacionada fundamentalmente a la reestructuración de la atención psiquiátrica en Latinoamérica, insta a los países firmantes a descentralizar la atención en los grandes manicomios, reemplazándola por una atención en Sistemas Locales de Salud, produciendo a su vez modificaciones en las currículas de formación de los profesionales, y favoreciendo la inserción social de los enfermos, evitando o al menos disminuyendo lo más posible, el deterioro social que inevitablemente se produce en los grandes hospicios. 15 años después, en una nueva reunión a fin de evaluar los progresos obtenidos desde la declaración de Caracas en los distintos países, se redactan los Principios de Brasilia, reafirmándose el compromiso de reestructuración.
La nueva ley de salud mental toma entonces todos estos antecedentes y se propone implementar una reforma en la atención en salud mental, que fundamentalmente se caracteriza por pasar a ser interdisciplinaria y descentralizada, es decir comunitaria. A diferencia de otras leyes como la ley 448 de la ciudad de Buenos Aires, propone disminuír paulatinamente los establecimientos monovalentes, hasta su sustitución definitiva, y este es uno de los puntos quizás más controvertidos, ya que existiría un número de pacientes, la minoría, que por su gravedad, no podrían beneficiarse de la atención ambulatoria.
Con respecto a la ley 448, la ley nacional se diferencia también en un punto muy importante, ya que determina que el presupuesto destinado a Salud Mental, no puede ser inferior al 10% del presupuesto general de Salud, cuestión fundamental ya que es evidente que ningún plan duradero de salud puede llevarse a cabo sin una financiación adecuada.
Tambien es interesante el avance que plantea en cuanto al tratamiento de las adicción ya que las incluye explícitamente dentro de los problemas a abordar en Salud Mental.
En definitiva consideramos que la nueva ley, si bien es perfectible, representa un avance importantísimo para la Salud Mental de la Argentina, que ya ha comenzado a dar sus frutos.