Son pocos los psicofármacos que se encuentran formalmente aprobados para usar en psiquiatría infantojuvenil. A pesar de ello los que trabajamos con pacientes graves que requieren intervenciones farmacológicas, hacemos uso de una gama relativamente amplia de medicaciones, que se encuentran aprobadas para su uso, al menos por las grandes asociaciones mundiales de profesionales. Es por ello que si bien la mayor parte de las medicaciones que utilizamos se encuentran normatizadas en cuanto a dosis, intervalos, y vías de administración, creemos que es importante conocer algunas de las generalidades farmacológicas en población pediátrica. En términos generales, se debe comenzar con dosis absolutas menores y titularlas lentamente para minimizar la aparición de efectos adversos. Esto se debe a distintos factores: por ejemplo en los niños mayores de un año el vaciamiento gástrico y el peristaltismo son más rápidos. A esto se suma el hecho de que poseen mayor flujo esplácnico, todo lo cual favorece una absorción más rápida, con la producción de concentraciones máximas más elevadas, lo cual puede dar lugar a la aparición de efectos secundarios. En pediatría la vía de administración más comúnmente utilizada es la vía oral.
En cuanto a la vía intramuscular, más usada en la urgencia, en neonatos , es poco utilizada debido a que tienen una masa muscular escaza, a lo cual se suma la poca fuerza de contracción del músculo. En niños mayores la absorción por ésta vía es mayor que en el adulto debido a que se desarrolla una mayor eficacia en la contracción muscular y al alto flujo sanguíneo. Esto favorece la aparición de efectos secundarios, por lo que es conveniente ser cuidadoso a la hora de indicar medicación por ésta vía (Quizás sea buena idea de ser necesario empezar por ejemplo con media ampolla).
La dosis relativa necesaria, es decir dosis por kg de peso, de fármacos en niños es mayor que la del adulto debido al mayor funcionamiento hepático y renal.
Es importantísimo a la hora de indicar un psicofármaco recordar que no todo es psiquiatría, y que cualquier intervención de este tipo DEBE, ir acompañada de un abordaje psicoterapéutico